LA COSTA DE LA MUERTE / A COSTA DA MORTE.

Pocos lugares habrá en el mundo que tengan un nombre tan trágico; quién tuvo el acierto de bautizarla con tal tenebrosa denominación. ni cuándo lo hizo…No se sabe.
Poucos lugares haberá no mundo que teñan un nome tan tráxico; quen tivo o atino de bautizala con tal  tenebrosa denominación, nin cando o fixo… Non se coñece.
Sus limites pueden variar según que fuentes tomemos.La más centrada es la que delimita por el sur en el Cabo de Finisterre  y por el norte en las Islas Sisargas (Malpica), no obstante algunos la ensanchan desde el norte de la Ría de Muros hasta Cayón. Es la costa más occidental de Europa y toda ella está dentro de la provincia de la Coruña, entre las Rías Altas y las Rías Bajas.
O seus limites poden variar segundo as fontes que collamos. A máis centrada é a que delimita polo sur no Cabo Fisterra e polo norte nas Illas Sisargas ( Malpica), pero algúns ensanchana dende o norte da Ría de Muros hasta Caión. É a costa máis occidental de Europa e toda ela esta dentro da provincia da Coruña, entre as Rías Altas e as Rías Baixas.
La mitología griega situaba en esta zona lo que ellos denominaban “El País de los Muertos“. Para las legiones romanas debió ser muy sorprendente, ver cómo cada atardecer en el “Fines Terrae” (Fin de la Tierra) el sol se hundía en el océano que ellos denominaron Mar Tenebroso.
A mitoloxía grega situaba nesta zoa o que eles chamaban ” O País dos Mortos“. Pra as lexións romanas debeu ser moi sorprendente, ver coma cada cherán no “Fines Terrae”  ( Fin da terra) o sol afundiase no océano que eles chamaron Mar Tenebroso.
Así que probablemente desde los albores de la historia este lugar ha sido relacionado con la muerte, pero hay más razones, muchas más, para escarbar en busca de esa denominación tan ajustada a su realidad.
Así que probablemente dende os albores da historia este lugar foi relacionado coa morte, pero hai máis razóns, moitas máis, pra escarabellar na busca desa denominación tan axustada a sua realidade.
Conversando con alguno de los viejos del lugar, se les preguntaba si conocían de dónde procedía esta denominación tan mortecina de nuestra costa.
Conversando con algún dos vellos do lugar, preguntabaselles se coñecían de onde procedía ista denominación tan mortecina da nosa costa. 
Hubo muchas y variadas respuestas. 
Hubo moitas e variadas respostas.
Algunos ancianos defendían que es el justo calificativo para un lugar donde, hasta hace muy pocos años, la piratería lugareña cercenó muchas vidas de pacíficas tripulaciones que navegaban por sus aguas costeras, originando una sombría leyenda.
Algúns anciáns defenderon que é o xusto calificativo pra o lugar onde, hasta fai moi poucos anos, a piratería do lugar acabou con moitas vidas de pacificas tripulacións que navegaban polas suas augas costeiras, orixinando unha sombría lenda.
Otros, otorgaban a nuestra mar traicionera la verdadera razón de su nombre, a ese mar que se estrella rabioso contra el litoral, engullendo sin piedad en su fondo, en demasiadas ocasiones, a barcos y hombres. 
Outros, otorgaron a nosa mar traicioneira a verdadeira razón do seu nome, a ise mar que se estrela rabioso contra o litoral, engullendo sen piedade no seu fondo, en demasiadas ocasións, a barcos e homes. 
 
También  hay explicaciones de tintes más históricos, las basadas en el hecho de que en la antigüedad, los geógrafos veían que este temido “Finisterre“, el final del mundo conocido, la frontera con el mar infinito…con la muerte. 
Tamén hai explicacións de tintes máis históricos, as baseadas no  feito de que na antiguedade, os xeográfos vían neste temido ” Finisterre“, o final do mundo coñecido, a fronteira co mar infinito … coa morte.
Existían también interpretaciones más esotéricas, defensores de la existencia de una legendaria tradición de caminantes, predecesores de los actuales peregrinos que acuden caminando a Santiago de Compostela, viajeros  procedentes del norte de Europa, de las tierras húmedas de los druidas, llegaban tras largas jornadas de camino hasta nuestras costas, punto final de una travesía hacia la muerte alegórica, al lugar donde cada día muere el sol para renacer a otra nueva vida de luz.
Existían tamén interpretacións máis esotéricas, defensores da existencia dunha lexendaria tradición de camiñantes, predecesores dos actuais peregrinos que acuden camiñando a Santiago de Compostela, viaxeiros procedentes do norte de Europa, das terras humidas dos druidas,chegaban tras longas xornadas de camiño hasta as nosas costas, punto final dunha travesía hacia a morte alegórica, oa lugar onde cada día morre o sol pra renacer noutra nova vida de luz. 
Esta porción de costa maldita está ubicada en el extremo occidental de Europa, en el ocaso, allá donde la tierra termina para dar paso al ancho océano. Es esta, verdaderamente, una tierra de antiguas y profundas tradiciones, de supersticiones y leyendas que han sido trasmitidas entre susurros de padres a hijos, al calor del hogar, en las tertulias familiares de las largas tardes de invierno, son secretos de familia, secretos de aldea custodiados con complicidad.
Esta porción de costa maldita esta ubicada no extremo occidental de Europa, no ocaso, alá onde a terra termina pra dar paso ao ancho océano.É esta, verdadeiramente, unha terra de antigas e profundas tradicións, de supersticións e lendas que foron contadas entre susurros de pais a fillos, no calor do fogar, nas tertulias familiares dos longos cheráns de inverno, son segredos de familia, segredos de aldea gardados con complicidade.
La Costa de la Muerte es una comarca de profundos silencios, de aldeas aparentemente vacías y fantasmales, es una tierra triste y húmeda, teñida de gris por las insistentes brumas que ascienden solemnes desde el mar  y regada uno y mil días por la pertinaz llovizna. 
A costa da morte é unha comarca de fondos silencios, de aldeas en apariencia valeiras e fantasmais, é unha terra tristeira e humida, teñida de gris polas insistentes brumas que ascenden solemnes dende o mar e regada un e mil dias polo pertinaz orvallo.  
El fondo de sus aguas es desde hace siglos un enorme Campo Santo, donde reposan entre  barcos hundidos, cientos de marinos ahogados.
O fondo das suas augas é dende fai séculos  un enorme Campo Santo, onde reposan entre barcos afundidos, centos de mariñeiros afogados.
Es evidente que esta historia o leyenda de la Costa de la Muerte tuvo que originarse en tiempos remotos, en fechas en las que no existían en las costas cercanas faros de navegación, o acaso, sólo uno, el ubicado en la llamada Torre de Hércules de La Coruña.
É evidente que esta historia o lenda da Costa da Morte tivo que orixinarse en tempos remotos, en datas nas que non existían nas costas cercanas faros de navegación, o acaso, soamente un, o situado na chamada Torre de Hércules da Coruña.
Eran tiempos lejanos, donde tal vez, las dos únicas señales marítimas posibles, fueran la ancestral costumbre de hacer sonar con sus soplidos las caracolas de mar en los días de niebla y las pequeñas hogueras que las mujeres encendían en los cabos y atalayas para señalar a sus hombres el camino de regreso a tierra.
Eran tempos lonxanos, onde tal vez, as duas únicas sinales marítimas posible, foran a antiga costume de facer soar cos seus soplidos as caracolas do mar nos dias de neboa e as pequenas fogueiras cas mulleres prendían nos cabos e atalayas pra sinalar aos seus homes o camiño de regreso a terra.
Cuenta la historia que en este territorio, prácticamente aislado por tierra de cualquier contacto con otros pueblos, sus gentes malvivían casi exclusivamente del trabajo de los hombres en la mar, alternado con la labor de las mujeres, que se dedicaban al cultivo de pequeñas huertas y la cría de algunos animales domésticos.
Conta a historia que neste territorio, prácticamente aillado por terra de calquer contacto con outros pobos, as suas xentes malviviam case exclusivamente do traballo dos homes no mar, alternado coa labor das mulleres que dedicabanse ao cultivo de pequenas hortas e a cría dalgúns animais domésticos.
Y si por tierra hemos estado aislados secularmente, por mar estábamos saturados de visitantes. Nuestro litoral siempre ha congregado uno de los mayores tránsitos marítimos de Europa.
E se por terra fomos aillados secularmente, polo mar fomos saturados de visitantes. O noso litoral sempre congregou un dos maiores tránsitos marítimos de Europa.
La llamada leyenda de la Costa de la Muerte se sustenta en un hecho real, el excesivo número de hundimientos que verdaderamente se han dado a lo largo del litoral, culpabilizando de ello, a los nativos de la región. Sólo en el último siglo se contabilizan más de 150 hundimientos, con cientos de muertos y se ha perdido la cuenta de sustos y tragedias marítimas menores que sin embargo perviven en la memoria de sus habitantes. 
A chamada lenda da Costa da Morte sustentase nun feito real,o excesivo número de afundimentos que verdadeiramente sucederon ao longo do litoral, votandolle a culpa aos nativos da rexión. So no último século contabilizanse máis de 150 afundimentos, con centos de mortos e perdeuse a conta dos sustos e traxedias marítimas menores que sen embargo perviven na memoria dos seus habitantes.
 La leyenda cuenta que en las noches de temporal y de poca visibilidad, cuando las lluvias tempestuosas o las brumas impedían a los navegantes avistar la costa, pequeños grupos de paisanos acudían con sus bueyes a pasearlos por los límites de los cabos, colgaban de los cuernos de las bestias pequeños faroles encendidos que simulaban, con el andar cansino de los animales, el balanceo de las luces de otras embarcaciones navegando.
 Los patrones de los buques que cruzaban la costa, al confundir estas farolas con la luz de alguna otra embarcación que navegaba más a tierra y a mayor resguardo de la tempestad, optaban por imitarla, aproximándose ellos también a la costa, cayendo en una trampa mortal, y precipitándose inevitablemente contra los escollos. 
En pocos minutos el barco engañado estaba perdido, aprovechando entonces la turba de lugareños para saquearlo y si fuera preciso, asesinar a los atemorizados e indefensos náufragos. 
A lenda conta que nas noites de temporal e de pouca visibilidade, cando as chuvias tempestuosas o as brumas impedían aos navegantes avistar a costa, pequenos grupos de paisanos acudían co seus bois a pasealos polos límites dos cabos, colgaban dos cornos das bestas pequenos farois prendidos que simulaban co camiñar cansino dos animais, o balanceo das luces doutras embarcacións navegando.
Os patróns dos buques que cruzaban a costa ao confundir estas farolas coa luz dalgunha outra enbarcación que navegaba máis a terra e a maior resgardo da tempestade, optaban por imitala, aproximandose eles tamén á  costa, caendo nunha trampa mortal, e precipitandose inevitablemente contra os escollos.
En poucos minutos o barco enganado estaba perdido, aproveitando entón a turba dos lugareños pra saquealo e se fose preciso, asasinar aos atemorizados e indefensos náufragos.
Otras versiones más benévolas y menos siniestras, ubican a los piratas, tras provocar los hundimientos, en las playas interiores de las rías, esperando pacientemente a que las corrientes marinas se encargaran de transportar hasta la orilla el ansiado botín.
Outras versións máis benévolas e menos siniestras, ubican aos piratas, tras provocar os afundimentos, nas plaias interiores das rías, esperando pacientemente a que as correntes marinas se encargaran de transportar hasta a orilla o ansiado botín.
 
Se desconoce si por el carácter individualista y retraído de sus gentes o por ese silencio secular que los paisanos mantienen sobre los asuntos delicados que no van con ellos, se nos ha privado de conocer que hay de cierto en estas historias o leyendas  y quizás, sea ese silencio cómplice, el que ha impedido que  se haya denunciado ni probado por la justicia este bárbaro proceder, si es que alguna vez lo hubo. 
Descoñecese se polo carácter individualista e retraído das suas xentes o por ise silencio secular cos paisanos manteñen sobre os asuntos delicados que non van con eles, privousenos de coñecer que hai de certo nestas historias ou lendas e quizas, sexa ise silencio cómplice, o que inpediu que se denunciara nin probara pola xusticia iste barbaro proceder, se é que algunha vez o hubo.
Sea cierto o no, eran muchos los que sostenían que el nombre de nuestra costa se lo debemos a esta luctuosa leyenda, obviando el hecho de que tan numerosas travesias de buques por una zona tan peligrosa, puede ser la verdadera causa de tan dolorosos acontecimientos, sin que los lugareños tengan nada que ver. 
Sexa certo ou non, eran moitos os que sostiñan co nome da nosa costa debemosllo a ista luctosa lenda, obviando o feito de que tan numerosas travesias de buques por unha zoa tan perigosa, poderia ser a verdadeira causa de tan dolorosos acontecementos, sen que os lugareños teñan nada que ver.
Argumentos no les faltan a los que se afanan en negar la veracidad de esta leyenda, son conocidos muchos casos en los que gracias a la actitud memorable de los lugareños, quienes con riesgo de perder sus propias vidas,  no dudaron en hacerse a la mar para poder socorrer a los náufragos, evitando numerosas pérdidas humanas. 
Razóns non lles faltan aos que se afanan en negar a veracidade desta lenda, son coñecidos moitos casos nos que grazas a actitude memorable dos lugareños, quen con risco de perder as suas propias vidas, non dudaron en facerse al mar pra poder socorrer aos náufragos, evitando numerosas pérdidas humans.
Quizá pues, no sea la piratería la madrina de nuestra costa y acaso, tampoco lo sea la obstinada realidad de la pérdida de tanto marino en nuestro litoral, porque la muerte es una constate en todas nuestras aldeas, basta observar un poco y fijarse en sus mujeres, casi todas ellas vestidas perpetuamente de luto.
Quizais pois, non sexa a pirateria a madrina da nosa costa e acaso, tampouco o sexa a obstinada realidade da pérdida de tanto mariñeiro no noso litoral, porque a morte é unha constante en todalas nosas aldeas, basta observar un pouco e fixarse nas mulleres, case todas elas vestidas perpetuamente de loito.
 
 “Sólo tiene doce años y ya es toda una mujer/“So ten doce anos e xa é toda unha muller
 toda vestida de negro./ toda vestida de negro.
Ayer fue su abuelo una leyenda de mar,/ Onte foi o seu abo unha lenda do mar,
que ella cuenta a sus muñecos./ que ela conta aos seus monecos.
Hoy, su padre un telegrama…/ Hoxe, o seu pai un telegrama…
pétrea mirada de viuda flotando en el hogar./ pétrea mirada de viuda flotando no fogar.
Mañana será el hermano / Mañan será a seu irmán
un aprendiz de ahogados con sólo quince años./ Un aprendiz de afogados con so quince anos.
Y pasado su hijo o, tal vez, el nieto/ E pasado o seu fillo o, tal vez o seu neto 
si le dan tiempo./ se lle dan tempo.
Pero Ella que tiene más posibilidades / Pero ela que ten máis posibilidades
será huérfana, viuda de mar y temporales / será orfa, viuda do mar e temporais
Será joven, hermosa y arrugada / Será xoven, fermosa e arrugada
pero será negra como el fondo del mar / Pero será negra coma o fondo do mar
donde yacen los hombres que la amaron y la dejaron / onde iacen os homes ca amaron e a deixaron
sola… y toda vestida de negro”./ soa… e toda vestida de negro”.
“Araceli Asturiano “
 
 Sí, quizá nuestra costa esté adecuadamente bautizada con su mortecino nombre, pero no debemos olvidar que en ella hay una vida fecunda, vida que se aparea cada día con la muerte, alumbrando una cultura pletórica de sabiduría que goza de la belleza de vivir y conserva la fuerza  necesaria  para comprender que vivir, es ya, ir muriendo poco a poco. 
Sí, quizais a nosa costa esté adecuadamente bautizada co seu mortecino nome, pero non debemos olvidar que en ela hai unha vida fecunda, vida que se aparea cada día coa morte, parindo unha cultura pletórica de sabeduría que goza da beleza de vivir e conserva a forza necesaria pra comprender que vivir, é xa, ir morrendo pouco a pouco. 
 
 
Para más información sobre los náufragios de  la Costa de la Muerte; pincha en el enlace.

http://my.opera.com/avelino2/blog/la-costa-de-la-muerte-a-costa-da-morte

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